El cambio climatico es un genocidio de la humanidad a cámara lenta

Por Begoña Cabaleiro,  de ETIC  (educación transformadora incidencia y comunicación de Emaús), responsable de comunicación 

Pues sí, me sumo a la huelga y a la protesta organizada por estudiantes y escolares, pero también organizaciones sociales y humanitarias de todo el planeta y empleadxs de algunas de las empresas más grandes del mundo, dirigidos por Greta Thunberg, de 16 años. Y ojalá, que tal y como se espera, sea el día más grande de las manifestaciones climáticas en la historia del planeta.
No es para menos. El s.XXI es crucial para que se dilucide si la especie humana seguirá habitando o no el planeta. He leído una frase que me ha estremecido: “ el cambio climático es un genocidio de la humanidad a cámara lenta” Al principio, me ha resultado muy fuerte. Pero os ánimo a pensarlo con un cierto rigor, analizando lo que viene ocurriendo en la realidad.


Y es que ciertamente desde los años 70, cuando comenzó a hablarse del efecto invernadero causante del cambio climático, a la actualidad, hemos asistido a un continuo baile de máscaras, a una especie de mantra verde repetido hasta la saciedad, pero que apenas si pasaba un rigor puramente de maquillaje. Pero el tiempo se nos echa encima, y ahora es la hora de la verdad, de mejorar, de remar todos en la misma dirección o nos veremos abocados, si no ACTUAMOS YA, a una realidad bastante más dura, que todas las conocidas a lo largo de la historia. Dicen personas expertas que de seguir así, sobrevendrá un planeta cargado de severas desigualdades , de migraciones enormes que huirán de zonas desérticas para buscarse la vida y con ello, el incremento de las tensiones raciales…. Igual no tanto mi generación, pero si la de nuestras hijas e hijos. Tenemos que aparcar la cosmética y dejar de producir de manera lineal, de manera contaminante, de manera abusiva. El planeta no lo puede soportar. Un siglo, el que nos viene, que debe cambiar de paradigmas no solo económico, también social y de vuelta a los valores. Un nuevo paradigma, en definitiva, de civilización centrado en la persona.


Pues sí, hoy me sumo a la huelga, porque en la presente tercera edición de manifestaciones globales, los jóvenes, invitan a lxs adultos a unirse. Y el cuerpo y la mente me piden ir a las concentraciones, no plantar árboles, si no desbrozar zonas arboladas,( que está muy de moda plantar árboles que los dejamos en una situación de “ si te he visto no me acuerdo “ y lo que se necesita es cuidar y desbrozar plantaciones recientes para que prosperen ). El cuerpo y la mente también me piden ser más coherente, buscar más autenticidad en mi vida privada y de trabajo, arremangarme, ponerme las pilas ACTUAR YA…
Pero voy por partes. Creo en Greta a pies juntillas. Por cuestiones personales conozco a algunas personas con TEA ( trastorno del espectro autista ) y me consta que son incapaces de mentir y mantienen una coherencia férrea. Greta, con síndrome de Asperger no creo que sea una excepción. Me encantan esos dos atributos de Greta: verdad y honestidad.
Cuántas ganas de tener una líder tan atípica, además mujer y joven como Greta. No creo que sea como un nuevo Jesucristo, ni una nueva religión, al decir de los sectores más críticos, que mira que a muchxs les gusta ejercer de haters. Tampoco creo, aunque no lo desoigo,  en todas las teorías de la conspiración que pululan por todas partes. Que unos dicen que detrás hay una agencia de comunicación potente, que otros, comentan que tras ella están trabajando intelectuales de esta u otra tendencia,…En fin, que la transparencia es fundamental pero necesitamos cohesionarnos y pasar a la acción porque nos jugamos la supervivencia como especie.


Ojalá que la presión mundial llegue a ejercer influencia para que la cumbre del clima de NY suponga un acuerdo verde sin discursos pero por el contrario cargado con planes y objetivos, que pasen por el cese de proyectos de combustibles fósiles en tierras indígenas soberanas, justicia ambiental, restauración de la naturaleza, agricultura sostenible,… Y todo eso, en un momento en el que 195 paises firmantes dell tratado de Paris se han comprometido a limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados. EEUU, con Trump a la cabeza, abandonó este tratado en 2017

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