Pide, Usa y Devuelve

Por Jennifer Fernandez de Linde. Emaús Gipuzkoa

Todos necesitamos cosas. Pero éstas son, simplemente, el medio para un fín, no un fín en sí mismo.

Te hablo a ti, sí a ti, que acabas de mudarte a la ciudad, que no tienes espacio para almacenar todo lo que llevas acumulado durante el año que has estado viajando por Europa.

También a ti, manitas, que necesitas darle un nuevo aire a tu apartamento, pero no te apetece nada gastarte este mes 200 euros en una cómoda nueva y decides que ha llegado la hora de reutilizar y restaurar una antigua que has heredado de tus mayores para darle así un toque más íntimo y personal.

Tampoco me olvido de ti, que has tenido la mala suerte de que se rompiera el grifo del lavabo, el fontanero está ocupado y te pone mil y una pega para atenderte.

Decides remangarte, rebuscar en la caja de herramientas que tiene más años que Matusalen, pero no das con la necesaria para la función que deseas realizar y te frustras, muchísimo. Posiblemente tengas que ir a la tienda a comprar esa herramienta en concreto, la utilizarás, quizás, una vez y la volverás a enterrar en la caja de herramientas, hasta que vuelvas a desenterrarla, con suerte, unos añitos después. Por no hablar de lo que sufre nuestro bolsillo, porque la herramienta en cuestión cuesta una pasta gansa.

¡Para una vez que te pones y todo son complicaciones!

La vida es mucho más sencilla que todo eso. Para grandes retos, soluciones ENORMES. Y aquí tienes una gigante.

El acceso al taladro que necesitas para colgar tus recuerdos, la lijadora para darle ese toque vintage a tu cómoda y la llave de tubo ajustable para desatornillar ese grifo.

 

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